La presente publicación es una reimpresión de dos interesantes
textos en la historiografía literaria serrano-segureña, que vieron
la luz hace veinticinco años y desde hace tiempo se encuentran
agotados. Ambos fueron publicados de manera casi simultánea en los
años 1977 y 1978, aunque con formatos bien distintos, pues mientras
uno es un trabajo periodístico que apareció con carácter semanal en
la prensa, el otro adoptó la forma de revista periódica.
El primero de ellos es la página que bajo el título de "Río Madera
Abajo" publicó el Diario JAÉN durante cien semanas en la edición
dominical de los referidos años, y el segundo son los cuatro números
de la revista BUJARAIZA editada en Madrid en los mismos años. Dichos
trabajos fueron publicados a raíz de la creación en 1976 de la
Asociación Cultural ”Sierra de Segura”, constituida entonces por
varias personas de diferentes pueblos de la comarca, interesadas por
su tierra y por los valores del patrimonio cultural, vivencias y
problemas que afectan a toda la comunidad serrana, entendida como un
único pueblo constituido por los diversos barrios que forman sus
municipios, que en otro tiempo integraron el Común de Segura y su
tierra.
Fue en los comienzos del año 1977 cuando la Dirección y los
responsables del Diario Jaén propusieron a un grupo de autores
serranos el encargo de elaborar una serie de trabajos dedicados a la
Sierra de Segura. Su aparición tendría lugar con una frecuencia
semanal formando parte del suplemento o “Magazine” dominical, y su
extensión sería de toda una página cuyo contenido versaría sobre
diferentes aspectos de la vida serreña de los pueblos jiennenses que
la integran.
La tarea encomendada no era fácil de cumplir con el rigor y la
dignidad que el asunto requería, teniendo en cuenta la entidad y
características del pueblo serrano-segureño, que se manifiestan en
la reciedumbre y gravedad del alma de los naturales de la sierra, la
profundidad de la filosofía popular y la extraordinaria riqueza que
posee el patrimonio cultural de la comarca de la Sierra segureña, y
de su propia singularidad dentro del panorama de la provincia de
Jaén. Por otra parte la exposición que se hiciera en el periódico no
podía soslayar los problemas que tradicionalmente han atenazado a la
comarca durante siglos, ni la dura realidad en que siempre ha vivido
su población, lo que añadía una mayor complicación al trabajo. Y un
riesgo añadido representaba también describir con fidelidad cada
semana el mundo de las creencias, costumbres y vida cotidiana de la
población y al mismo tiempo hacerla amena a los miles de lectores
del periódico, y todo ello haciendo compatible la crítica y el
comentario con los auténticos principios y valores del pueblo
serrano-segureño. El objetivo a conseguir era en definitiva tratar
de describir el complejo y profundo mundo del hombre serreño en su
faceta individual, y la discriminada situación del pueblo serrano
entendido como comunidad vecinal, y hacerlo de una forma equilibrada
y digna, estando por tanto a la altura de la auténtica imagen que la
Sierra ha ofrecido de sí misma a propios y extraños a lo largo de la
historia. Todo lo cual sólo era posible partiendo de la base de ser
los autores de los trabajos naturales de la comarca y estudiosos de
la misma, con relaciones directas dentro de la comunidad serrana y
teniendo un conocimiento directo de las materias que se iban a
tratar en cada caso.
Con estos propósitos se inició la publicación en el Diario JAÉN de
la página bajo el título de "Río Madera Abajo", sugerido por
el conocido redactor y cronista oficial de la ciudad de Jaén, don
Vicente Oya, que hacía alusión al mensaje que una tierra lejana y
desconocida enviaba al mundo exterior de los lectores de la
provincia y de otras latitudes. Para cumplir los fines propuestos,
la composición de la página fue estructurada en tres secciones
habituales que pretendían cubrir aspectos concretos de la vida de la
población serraniega, cada una de las cuales giraba bajo un
subtítulo propio.
- La primera de dichas secciones eran las "Cancamusas Serranas" escritas por Aemilius, que tenían
por objeto exponer el habla peculiar de la población a través de
vivencias y hechos llenos de gracia y fino genio, que como ráfagas
filosóficas del pueblo serreño sólo un reconocido humorista como el
profesor Emilio de la Cruz podía realizar. La importancia de estas
páginas fue reconocida con su publicación en 1991 por la Diputación
Provincial como libro, que apareció bajo el título de El Tío Gil y
la Hermana Donatila. El valor lingüístico y antropológico que
encierra el trabajo de Emilio de la Cruz es de tal entidad, que su
contenido constituye hoy un filón de materiales filológicos de
primer orden que está sirviendo como fuente para el estudio del
léxico y la fonética popular por parte de varios lexicógrafos y
filólogos andaluces.
- Bajo la denominación de "Las Historias del
Hermano Procopio" aparecía otra sección cuyo fin era dar
a conocer las vivencias y costumbres propias de la vida tradicional
de la población, haciendo un recuento de los más variados usos
populares personificados en gentes y en acontecimientos peculiares
exponentes del rico mundo cultural en que se desenvuelve el pueblo
serrano-segureño. Su autor firmaba con el seudónimo del Hermano
Procopio, adoptado en homenaje a un viejo y singular personaje del
mismo nombre residente en una de las aldeas de lo más recóndito de
la sierra. Según opiniones de varios autores, el contenido de esta
sección significó en su día una interesante aportación al estudio y
recopilación de la etnografía cotidiana de la población, que ha sido
también considerablemente ampliada en trabajos posteriores por
autores como Manuel Alquife, Lola Suardíaz, Ángel Robles, José Gómez
Muñoz, Sebastián Robles Zaragoza, Francisco Bravo, Olayo Alguacil,
Sebastián Palomares o José Laso, que por sí mismo ha rehabilitado
una casa e instalado un Museo etnográfico en la aldea de Los Anchos.
- Una tercera sección era la subtitulada "Con el
dedo en la llaga" firmada por Paco el de la Justa, que
tenía por fin exponer las deficiencias, problemas y situaciones de
injusticia, arbitrariedad o de simple incongruencia en que se ha
visto envuelta habitualmente la vida de la comarca, cuyos orígenes
responden a planteamientos históricos, humanos o políticos, muchos
de los cuales se arrastran a lo largo del tiempo o son fruto de la
indefinición del status y uso de la montaña, y de la insuficiencia y
poca dotación de bienes o servicios públicos, y aún de la falta de
expectativas que pende sobre su población más joven.
Acerca del contenido hay que hacerse eco del buen recibimiento con
que fue acogida la página "Río Madera Abajo" por parte de los
profesionales del mundo de la información y la opinión de muchos
lectores, siendo estimada en su momento como una aportación
periodística original que representó la introducción en los medios
informativos escritos de un soplo de aire que se salía de lo común y
daba frescura y aliento a la edición dominical del periódico. Según
testimonios de los propios interesados, eran muchos los lectores que
esperaban ilusionados la llegada del domingo para leer la página,
que unía la agudeza humorística de personajes populares que pocas
veces se han visto reflejados en la prensa, y la exposición de usos
y costumbres de la vida del pueblo serreño, con la denuncia de
injusticias, carencias y problemas de muy diversa índole, que dotaba
al trabajo una variedad inusual en los medios escritos. El
reconocimiento del valor de la página fue corroborado con la
invitación que otro medio periodístico formuló a los autores para
continuar su publicación.
Respecto a las consecuencias de su aparición hay que señalar que en
su momento tuvo determinados efectos beneficiosos para la comarca a
corto y medio plazo, logrando llamar la atención de organismos y
autoridades en algunas ocasiones sobre problemas concretos cuya
resolución no se afrontaba, y corrigiendo en otras cuestiones
puntuales retrasos que venían siendo usuales desde tiempo
inmemorial. La denuncia escrita de situaciones problemáticas de la
comarca, no solo sirvió para airear a la opinión pública su
existencia, sino para comprometer a algunos círculos de poder y a
determinados organismos frente a sus obligaciones con la población
serrana. En este aspecto hay constancia del seguimiento que en
determinadas instancias oficiales de la presidencia del gobierno y
de instituciones provinciales se hacía del contenido de la página,
con especial incidencia sobre organismos relacionados con la gestión
forestal del territorio.
El peso de la redacción de la página corrió a cargo de Emilio de
la Cruz y Faustino Idáñez, quienes, como los demás
colaboradores, escribieron los artículos de forma desinteresada y
amparados siempre en el anonimato, como norma que se impuso en los
trabajos desde el primer día para mantener la independencia de
criterio y huir de cualquier clase de personificación o
reconocimiento.
La conveniencia de reproducir las páginas periodísticas publicadas
en su día, viene dada por la dificultad de conocerla de los serranos
no lectores habituales de la prensa, y la práctica imposibilidad de
hacerlo por parte de los ausentes y de los emigrantes residentes en
otras regiones del país, que ahora tienen oportunidad de recrearse
con su lectura.
La segunda parte de este libro recoge la reproducción fiel de los
cuatro números de la revista BUJARAIZA que la mentada
Asociación serrana había editado en los años mencionados. Como ya se
ha indicado, es una publicación que no está ya disponible en su
versión original por haber desaparecido hace años del mercado siendo
difícil de encontrar. Su reimpresión trata de sacarlas del olvido
dejando constancia fehaciente de su existencia y facilitar de este
modo su acceso a las nuevas generaciones, como un legado para el
futuro. El motivo que justifica la reedición de estos trabajos es,
por una parte, la conmemoración del vigésimo quinto aniversario de
la aparición de los textos originales que tuvo lugar en su día
respectivamente en las ciudades de Jaén y Madrid, y de otra, la
escasez de fuentes y publicaciones impresas existente sobre la
Sierra de Segura en general, tanto en las comarcas jiennenses como
en las albaceteñas, que aconseja poner las pocas que se han
realizado a buen recaudo con la reimpresión conjunta que hoy se
realiza, a fin de garantizar su conservación y divulgar su
contenido.
La revista BUJARAIZA de publicación trimestral, vio la luz
pública en 1978 y su vida se prolongó durante más de un año. Su
contenido era variado y atendía a todos los temas relacionados con
el territorio y la población comarcana, incluyendo el tratamiento de
problemas específicos, entrevistas de políticos relacionados con la
comarca, recopilación y estudio de tradiciones, actividades y
oficios antiguos, modos de vida, cultura tradicional, personajes
populares, escritores de la tierra, formulación de nuevas visiones y
propuestas de interés o perspectivas de futuro para la economía
comarcal. De ahí la razón para que se reediten conjuntamente en un
libro, con el fin de facilitar su conocimiento tanto a la población
serrano-segureña como a otras personas interesadas por las materias
o cuestiones que tratan.
Entre sus contribuciones al estudio y catalogación del acervo
popular de la revista destacan los trabajos históricos, geográficos
y los relativos al comercio de la madera segureña y su uso en el
arte religioso, estudio de instituciones históricas propias, rescate
de personajes populares y autores comarcanos, registro de fiestas,
conmemoraciones y usos tradicionales, sin olvidar los problemas que
nos aquejan, los abundantes recursos y medios disponibles y aún
aquellos otros que no se aprovechan en su justo valor, propuestas
sobre varias cuestiones para mejorar la economía y aún perspectivas
de la comarca.
Entre las aportaciones que dichos trabajos literarios supusieron en
su día a la memoria de la cultura popular de la comarca de Segura y
su tierra, hay que mencionar también los materiales gráficos que
aparecen en los artículos y escritos, donde se incluyen dibujos,
fotografías, mapas, croquis, etc. que ilustran las materias
estudiadas y reflejan la realidad del momento a que se refieren en
cada caso.
La visión en perspectiva de aquellos trabajos nos permite hoy
observar que a pesar del tiempo transcurrido, muchos de sus
artículos no sólo no han perdido actualidad, sino que podrían
suscribirse en su integridad y ser reescritos en los mismos términos
que en su día lo fueron, y lo mismo podría decirse también de varios
de los problemas, actuaciones desafortunadas y omisiones que eran
objeto de su denuncia pública, algunos de los cuales continúan
planteados todavía.
Los autores que intervinieron en la página Río Madera abajo del
Diario Jaén fueron varios, entre los que se cuentan los ya indicados
Emilio de la Cruz y Faustino Idáñez, de Orcera y Génave
respectivamente, junto a colaboradores más o menos ocasionales como
César Avilés López, de La Puerta, Pablo García González, de Puente
de Génave, la orcereña Iluminada Olivares y otros más.
Con el paso del tiempo ha terminado por irse conociendo de un modo
u otro la identidad de los autores que se corresponde con los
seudónimos usados en todos los trabajos, y puede indicarse que
Aemilius era utilizado por Emilio de la Cruz, y los de Hermano
Procopio y Paco el de la Justa, Loma Gérica, Don Gonzalo y en
ocasiones algún otro, eran los habituales de Faustino Idáñez.
La revista BUJARAIZA fue realizada con el concurso de
numerosos autores de la tierra, entre los cuales intervinieron
Antonio Yuste Moreno, de Beas de Segura; Manolo García y Fernando
Millán, de Villarrodrigo; Emilio de la Cruz, Santiago Olivares
Rodríguez e Iluminada Olivares Berjaga, de Orcera; Pedro Ruiz
Avilés, Pablo García González y Santiago García Olivares, de Puente
de Génave, Faustino Idáñez de Génave; Antonio Jiménez, de Siles;
Juan José González de Torres de Albanchez; Antonio Sánchez Gómez y
Jacobo Quero Garrido, de La Puerta de Segura y otros que lo hicieron
de forma anónima.
Autores del ámbito académico, como los profesores universitarios
Galera Andreu, Aguirre Sádaba o Pascual Hernández del Moral, e
historiadores de la talla de Joaquín Mercado Egea, realizaron con
talento y brillantez los trabajos de investigación sobre materias de
la comarca que les fueron solicitados por su condición de expertos,
enriqueciendo de forma notable los conocimientos sobre la historia y
patrimonio de la comarca.
Entre los poetas hay que mencionar a los serraniegos Sebastián
Bautista de la Torre, Casimiro Pérez Álvarez, Amparo García Nievas,
como también a los comprovincianos Manuel Urbano, Miguel Calvo, y a
los periodistas jiennenses Antonio Garrido, Esteban Ramírez, Vicente
Oya, Ignacio Quesada y Antonio López Quero, que colaboraron
gustosamente en la revista segureña.
El resultado de todos estos esfuerzos individuales es el libro que
ahora tiene el lector entre sus manos, que a semejanza de una
acuarela traza una serie de pinceladas sobre el lienzo de la
historia, donde se muestran algunas escenas de la vida de una
comunidad humana -como es la serrano-segureña-, de gran interés para
el conocimiento del acontecer de una comarca montañosa muy peculiar
situada en un lugar estratégico del sur peninsular, entre parajes
muy distintos que hoy forman parte de varias provincias y regiones,
pero que en realidad es una parte del gran cordón orográfico
prebético que en dirección hacia el este cruza las provincias de
Jaén, el norte de Granada, Albacete y Murcia, constituyendo una
verdadera comunidad humana, geográfica, histórica y cultural de
rasgos muy específicos y singulares.
Emilio de la
Cruz. Faustino Idáñez
Madrid y Jaén, junio de 2004